Por GIONO, JEAN
Hace veinte años, Chelsea Green publicó la primera edición comercial de El hombre que plantaba árboles, una fábula ecológica atemporal sobre lo que una persona puede hacer para restaurar la Tierra. El protagonista de la historia, Elzeard Bouffier, dedicó su vida a plantar cien bellotas al día en una zona desolada y árida de la Provenza, en el sur de Francia. El resultado fue una transformación total del paisaje: de un lugar desprovisto de vida, con habitantes miserables y conflictivos, a uno rebosante del aroma de las flores, el canto de los pájaros y el agua fresca y cristalina.